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PRESENCIA DE LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA EN LAS IDEAS PEDAGOGICAS DE GABRIELA MISTRAL.

Dr. Alvaro M. Valenzuela Fuenzalida

            Si bien la obra literaria de Lucila Godoy (1889-1957) – conocida como Gabriela Mistral - ha sido objeto de numerosos estudios, no ha tenido igual suerte la de sus ideas pedagógicas, las que comparativamente han recibido muy poca atención. En ese contexto hay varias preguntas que aún no han tenido respuesta cabal. Una de ellas es la relativa a la procedencia de sus puntos de vista sobre educación. Ya que, sin descartar su genio y creatividad como origen, no es menos cierto que a lo largo de su vida incorporó a su acervo teórico pedagógico puntos de vista y experiencias de maestros de todas las latitudes.

            En un estudio anterior, hemos abordado esta cuestión, proponiendo una respuesta que cala en uno de los pilares de su postura pedagógica: el modo religioso como ella valora su quehacer: lo sintetizamos en una frase de ella misma: el oficio pedagógico es una vocación vertical. Ahora bien, nos pareció que si para ella, ese oficio pedagógico era una Vocación Vertical, no cabía duda de que se sentía servidora de una causa que la sobrepasaba completamente y que tenía como dueño y principal maestro a Dios y más concretamente al Dios de los cristianos. De este modo parecía que uno de los pilares de su propuesta de maestra era su vivencia religiosa, que en ese momento consideramos cercana a la de los neo platónicos y más particularmente a la de San Agustín. [1]

             No obstante, esta tesis, no ha sido objeto de estudio en Chile. La razón de esta ausencia habría que buscarla en la identidad de quienes han tomado como objeto de estudio a Gabriela Mistral, más preocupados de aspectos propiamente literarios o bien sesgados por una orientación agnóstica, muy lejana a la de nuestra Premio Nobel, que les ha dificultado la tarea de entrar a su santuario íntimo.

             Y, sin embargo el trasfondo religioso de Gabriela Mistral, evidente para quien la lea, si bien sigue siendo una cantera de la cual nacen pistas y orientaciones, no parece, ser la única vía de acceso. En efecto, nos parece que es posible seguir una nueva pista, cuyas huellas conducen a España y más cercanamente a un gran maestro de la pedagogía española, Francisco Giner de los Ríos (1839-1915), fundador de la Institución Libre de Enseñanza.

             Llegamos a don Francisco Giner de los Ríos, por un sendero que no tenía nada de recto, sino de indirecto y sinuoso. Para decirlo brevemente: Gabriela estuvo muy cerca del matrimonio formado por Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí. No sabemos, exactamente desde cuando, pero suponemos que desde sus primeras visitas a la Península, conoció al escritor y poeta andaluz. Pues bien, Juan Ramón alcanzó a conocer a Giner de los Ríos, ya en su ancianidad y lo tuvo en muy alta estima.

             Pero, hay otro nexo entre Gabriela y Juan Ramón Jiménez. Se trata de Federico de Onis (1886-1966). En efecto, desde el Departamento de Español de la Universidad de Columbia, de Onis, fue el primero, fuera de Chile, que llamó la atención sobre los poemas de Lucila Godoy e hizo posible la publicación de la primera edición de Desolación en 1922, en Nueva York. Sería más tarde el mismo de Onis, quien en 1934, prologara la edición de Platero y Yo, del escritor de Moguer.

             Hay además, otros hechos que es necesario mencionar: en primer término, en 1928, en Libros escolares complementarios, Gabriela, menciona expresamente a Giner de los Ríos, y nada menos que en compañía de “Rousseau, el caminador, Pestalozzi, Richter, Costa y Sarmiento, todos ellos gente de aire libre, como la gaviota o el venado, ninguno sedentario, ninguno con la boca encerada del difunto egipcio de las seiscientas vendas.[2] . Que sepamos es la única mención de Giner en la obra de Gabriela.

             A lo anterior, y sin ir al fondo de las ideas, se deben agregar otros antecedentes. El primero es que la obra más perdurable de Giner de los Ríos, fue la creación de la Institución Libre de Enseñanza en 1877, que tuvo amplia aceptación en España y luego meses después, del Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, con el que colaboró la poetisa entre los años 1926 y 1929 [3]. Si eso fue así, ¿no es dable pensar que algunas de las ideas de ese movimiento encontraron eco en ella misma? Y, que decir, de Don Miguel de Unamuno, tan amigo de Don Francisco Giner, admirado primero por Gabriela y luego mantenido a distancia. ¿Quién podría decir que Unamuno no haya sido un nexo entre ambos?

             Pero, hay más. En el año 1917, llega a Chile Joan Bardina, intelectual catalán de amplia trayectoria en su tierra, muy ligado a Giner de los Ríos, con el que Gabriela tendrá amistad y nutrida correspondencia [4]. La pista de Bardina en Chile, ha sido extensamente estudiada por Jorge Villagrán Garnham, académico chileno que ha hecho del estudio de este personaje una tarea de vida. [5] Bardina trabajará como profesor en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile en Valparaíso, dictando cursos de Derecho del Trabajo y publicará numerosos artículos en la Revista La Semana Internacional, [6] primero una columna y luego una publicación en regla.

             Como el lector puede comprobar, los vestigios son escasos, pero insinúan una dirección, que puede ser prometedora en pos de una respuesta a un interrogante aún sin solución: ¿con qué materiales edifica Gabriela Mistral su catedral?

             La pregunta adquiere mayor complejidad si revisamos el currículum de nuestra poetisa. Lo más relevante es el hecho de que ella fue una autodidacta, y nunca se sometió a un ejercicio universitario que le hubiera dado una estructura académica capaz, necesariamente, de reconocer deudas intelectuales. Gabriela, escribía a mano, con un lápiz de escolar, sobre sencillos cuadernos y no tenía posibilidad alguna de colocar notas a pie de página, ni la costumbre de afirmar sus dichos en citas o en investigaciones de otros. Lectora empedernida, rápidamente hacia su síntesis mental, y que sepamos no tomaba notas, ni hacía fichas.[7] Su labor era fundamentalmente la de un periodista, que observa, destaca hechos y realiza síntesis, siempre muy personales. Tempranera para escribir, de mañanita como ella decía, escribía de corrido, pero luego corregía y tachaba , o bien dejaba puntos suspensivos….. hasta el momento en que “llegara” la palabra justa.

             Conjugando su labor periodística, con la crítica literaria, Gabriela fue parca en análisis a fondo de obras literarias. En efecto pocas veces menciona poemas ajenos con el propósito de ir al meollo de sus mensajes. No debería, por lo tanto, llamar la atención de que no haya mención de poemas de Juan Ramón, ni de su obra cumbre, Platero y yo.

             Desde este punto de vista es comprensible que en toda circunstancia, Gabriela – aún refiriéndose a personas, obras o temas muy específicos - produjese una obra nueva, muy personal, que no era copia y en la que todavía hoy es difícil reconocer la procedencia de sus fuentes y materiales. En todo momento Gabriela Mistral, lleva la persona o el tema a su propio terreno, con lo cual el texto siempre viene a ser una proyección de su propio mundo interior. Lo cual no obsta para reconocer que su estilo se fue construyendo, afinando y personalizando con el tiempo, gracias a numerosas lecturas y aportes.

 Llegados a este punto y puesta en evidencia la tesis que quisiéramos explorar, vale la pena – en conexión con lo dicho en el párrafo anterior- insistir en algunas cautelas. Luego de expuestas algunas de las ideas de la Institución Libre de Enseñanza y más particularmente de su mentor y fundador, Francisco Giner de los Ríos, se revelará un panorama de concordancias tanto como de discensos. Si la médula de este movimiento que se sitúan en el tránsito del siglo XIX al XX, fue su liberalismo, no cabe duda que Lucila Godoy tuvo mucho de ese impulso libertario, pero al mismo tiempo manifestó una actitud muy conservadora que irritó a muchos y mereció el aplauso de otros. [8]

 

            1° .- La Institución Libre de Enseñanza (ILE) como contexto posible del pensamiento pedagógico de Gabriela Mistral.

 

            La actual solidez y estabilidad de la vida política española –aún considerando los movimientos autonomistas – no permite a los latinoamericanos de hoy calibrar el ambiente convulsionado que vivió España entre mediados del siglo XIX y los inicios de la Guerra Civil. Y, bien, precisamente, este es el período que vive Francisco Giner de los Ríos y crea su Institución Libre de Enseñanza.[9]

           

            En efecto durante este período España pasa rápidamente de regímenes monárquicos – Isabel II, Amadeo I de Saboya, Alfonso XII y Alfonso XII, a sistemas como la Primera República, dándose en estos años regímenes autoritarios a otros altamente liberales. Francisco Giner de ideario netamente liberal, se encontrará con este ambiente en 1863, en la Universidad de Madrid donde en 1966 ganará por oposición la Cátedra de Filosofía del Derecho. No será fácil, ya que la vuelta a regímenes autoritarios lo exiliará a Cádiz (1875) donde cuajará en el la idea de una institución libre de dogmatismos de cualquier tipo. Su muerte se producirá en 1915, luego de haber dejado una extensa obra y sobre todo una imagen de hombre libre, austero y fiel a sus principios.

 

            Sería en esa Madrid de mediados del siglo XIX, donde a través de su maestro Julián Sanz del Río entraría en contacto con el pensamiento de un filósofo alemán, Karl Christian Friedrich Krause (1781-1882). En efecto, Sanz del Río, que había ido a estudiar a Alemania, y había conocido personalmente a Krause, se había encandilado con su visión de mundo y de hombre y la había traído a Madrid con ánimo misionero, como muy apropiada para reformar y orientar a la intelectualidad de la península. De hecho, no es exagerado decir que el krausismo constituyó un estilo de pensar y de vida, bajo cuyo influjo cayó, también Francisco Giner.

 

            Es, entonces, necesario espumar algunos de los elementos de la cosmovisión española krausista, vista a través del lente de sus discípulos Sanz de los Ríos y Giner, para posteriormennte intentar algún acercamiento con Gabriela Mistral.[10]

 

            1) Sentido religioso de la búsqueda y comunicación de la verdad. El krausismo español consideró que su misión era un verdadero sacerdocio : Elevados a este sacerdocio espiritual…será vuestro primer deber ensañar la verdad, propagarla y vivir enteramente para ella.. Debéis honrar vuestra enseñanza con el testimonio de vuestra conducta y defenderla como la religión de vuestro estado, bajo la Religión que a todos nos reúne.” Son palabras de Sanz del Río.[11]  En realidad, no sólo la metafísica, sino la estética, la ética y la pedagogía krausista respiran sentido religioso. Al punto que Lopez-Morillas no duda en calificarla de teosofía sistemática (Ib. 19)

 

            2) Racionalismo armónico. Por primera vez en España se acoge el racionalismo que más al norte había surgido desde el siglo XVII. En efecto el racionalismo de Krause es una reformulación del criticismo kantiano, en el cual se da un lugar a Dios el Ser Absoluto, derivando en una suerte de panenteismo o doctrina de todo en Dios. El camino para acceder a la verdad está en cada hombre, en su razón. La razón es el “asiento de la entereza, en el doble sentido de integridad y discplina. Sólo quien amolda sus palabras y actos a la norma racional merece llamarse hombre completo” (Ib. 70) [12]

 

            3) Definición krausista de hombre, según Sanz del Río: el hombre imagen viva de Dios y capaz de progresiva perfección, debe vivir en la religión unido con Dios y subordinado a Dios; debe realizar en su lugar y esfera limitada la armonía de la vida universal, y mostrar esta armonía en bella forma exterior; debe conocer en la ciencia a Dios y el mundo; debe en el claro conocimiento de su destino educarse a sí mismo”. [13]  Como es manifiesto, esta “definición” es un completo manifiesto de una vida regida por altos ideales morales y religiosos, en la que la ciencia tiene un lugar de privilegio. La unidad profunda del mundo halla su primera expresión en la unidad del yo, de la cual emana la exigencia de la autoeducación en solidaridad con el todo del universo. [14]

 

            Como es de suponer, esta visión de hombre influirá decisivamente en la idea de universidad que propiciará el krausismo español y sobre el concepto mismo de libertad que inspirará la Institución que fundarán.

 

            4) Vida y arte. El “racionalismo armónico” krausista no era ajeno a la otra vertiente, aquella que liga la vida con la fantasía y conduce a un sentido poético de la vida. No podía ser de otro modo en una concepción en la que todo está ordenado, en que hay una unidad esencial del cosmos interior y del exterior. Sintetizado por Lopez-Morillas, “Toda la vida es , sí, arte; pero, con mayor motivo, todo arte es vida”. [15]Como es patente, este postulado calzaba perfectamente con el ideario liberal que postularía la ILE. La obra de arte nace, pues, de una íntima necesidad del alma, de lo más profundo del espíritu y sólo obedece a ese impulso, que está en perfecta sintonía con el orden, belleza y armonía universales. “son una viva y progresiva revelación de la divinidad entre los hombres”.[16]

 

            5) El catolicismo liberal y el Syllabus. La concepción metafísica y moral del krausismo español no sólo tenía una clara connotación religiosa, sino que postulaba al cristianismo como una alta y suprema forma de expresión religiosa. En efecto, sus seguidores se sentían cristianos y estimaban que la misma idea de humanidad era deudora de moldes evangélicos. Uno de sus líderes, Ascárate, no dudaba en afirmar que : la manifestación más alta y más divina de la vida religiosa hasta hoy es la cristiana”. Como es audible, el hasta hoy hacía toda la diferencia con una adhesión completa de fe. [17]

 

            Pero el Vaticano no veía con buenos ojos las manifestaciones de libre pensamiento que se extendían por Europa, principalmente en Francia, y en 1864, promulgó un catálogo que reunía los principales errores de nuestra época. Se lo conoce como el Syllabus. En este documento se condenada expresamente el liberalismo, junto con otras formas, tales como agnosticismo, anticlericalismo y regalismo. La reacción europea fue destemplada y lo fue más cuando seis años después la Santa Sede proclamaba el Dogma de la Infalibilidad. No cabía duda que el ideario krausista español estaba en la mira. Y, no sólo ellos, sino personajes de tanta altura como Miguel de Unamuno, vieron como sus libros eran llevados al Indice [18], aunque hoy cueste creerlo.

 

            No cabe duda que la lectura de estas coordenadas despiertan resonancias en quienes, como nosotros, vivimos una época no tan diferente ni tan lejana de esos años de fines del siglo XIX. Y sobre todo, llevan a la imaginación las posibles coincidencias o discrepancias con el ideario de Lucila Godoy, que aunque todavía no venía a la vida, se iba a encontrar con ese ambiente y esos postulados desde sus primeras lecturas. Pero antes de intentar unos puentes, invitamos a centrar la atención en la pedagogía que la Institución Libre de Enseñanza propone como ideario para su principal meta: la formación de hombre cabales. Para este efecto escogemos a su fundador, Francisco Giner de los Ríos, y analizamos algunos postulados presentes en su obra.

 

2°.-. Francisco Giner de los Ríos. (Ronda, Andalucía, 10 Octubre 1839-Madrid, 17 Febrero 1915). [19]

 

            Hoy día no es difícil estudiar el pensamiento de este preclaro español. En la Web hay muchos estudios, pero las obras mismas no están tan a mano.[20] En términos generales se puede decir que se dedicó a temas de Filosofía del Derecho (1875), Estudios Jurídicos y políticos (1875), Pedagogía Universitaria (1905), Educación y enseñanza (1886 y 1889), Religión (1876), Filosofía, Arte. Esta obra y su vida austera y ejemplar, tan fiel a sus principios, le ganó un lugar en la vida intelectual española que cada día es más reconocido.

 

            Sus compañeros de ruta intelectual, además de los fundadores de la ILE, fueron nada menos que Manuel Azaña – que fuera Presidente de la República Española -, José Ortega y Gasset, Federico García Lorca, Salvador Dalí, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y Miguel de Unamuno, entre otros.

 

            Su obra revela lectura y apertura al horizonte europeo – principalmente el alemán, así como al del ámbito anglófono ya que conocía y apreciaba a John Dewey y a Spencer, entre otros, sin dejar de mencionar sus sólidos conocimientos filosóficos y jurídicos ligados a la que fuera su cátedra universitaria, la Filosofía del Derecho.

 

            Esto dicho, vamos al grano de sus ideas sobre educación. No cabe duda, a Giner “le dolía” la España finisecular, y en particular la vaciedad de sus principios, la orientación mediocre de sus programas educacionales, la cortedad de perspectivas, el olvido de la gloria pasada. Veámoslo en cierto detalle y en cada caso tratemos de sentir el aliento mistraliano, sin torcer su sentido.

 

1)     Situación de la educación en la España de fines del siglo XIX.

 

Según Giner no podía ser peor. ¿“Entre nosotros a qué se reduce la enseñanza? Función pública jerárquicamente organizada, no tiene, hoy por hoy, otro norte que el de lograr que unos cuantos niños, jóvenes u hombres hechos – pero siempre cortisima minoría en el país – se asimilen ciertas ideas y las retengan por mayor o menor número de años, al cabo de los cuales van lentamente anublándose en su espíritu. “ [21]  Lo anterior se hace más siniestro con la mascarada :Este función se desempeña por el comercio de dos personalidades: el maestro y el discípulo; el primero, que va diciendo cosas que cree saber al segundo, y éste – al menos tal es la teoría - que las aprende”. (Ibidem). ¿No es cierto que suena familiar?

 

            Pero el mal va más profundo. El acento está puesto solo en la instrucción, de tal modo que esa instrucción es perfectamente compatible con la más grosera incultura del espíritu.¿Crece éste por yuxtaposición acaso? (Ibidem. 90)

 

            De lo que Giner está hablado, indudablemente es de calidad de la educación. Pero sigamos, ¿qué es lo que contempla? : los jerarcas coinciden  en un desdén supremo hacia todo cuanto se refiere a los principios fundamentales de la vida, a los problemas de la naturaleza de las cosas, a los grandes intereses humanos. (Ibidem. 85) Giner, voz que clama en el desierto, ante los inmensos molinos del Positivismo – nueva religión, que él descalifica. Una juventud que muestra una casi total ausencia de aquellas ideas, principios y sentimientos, gustos y hasta maneras , por los cuales el hombre es hombre, no por saberse la tabla de logaritmos, por trinar el re sobre agudo o ganar a la ruleta una cartera.” (Ibidem. 87)

 

            Es la educación de una España que “atiende a la inteligencia del alumno tan solo, no a la integridad de su naturaleza, ni a despertar las energía radicales de su sér, ni a dirigir su formación de sus sentimientos, de su voluntad, de su ideal, de sus aspiraciones, de su moralidad, de su carácter” (Ibidem.87)

 

            Frente a ese desolador panorama Giner propone las metas de la Institución Libre de Enseñanza, que pretende cooperar en el límite de sus fuerzas, por mantener el desarrollo y educación de sus hijos la integridad de su ser, sin borrar de su espíritu la devoción a las grandes ideas, luminares mayores de la vida, ni el sentido de las múltiples relaciones individuales que se manifiestan a cada hora; al infundir en sus ánimos el generoso amor a todo bien, el culto del trabajo, el refinamiento sin molicie, la virilidad sin aspereza, procurando que se despierte en ellos el concierto de la contemplación y la acción, de la teoría y la práctica… [22]

 

            Algunas de la expresiones duras y descalificadoras de la escuela y de sus profesionales propias de Giner, nos recuerdan las de Gabriela Mistral, destempladas y para muchos oídos, insoportables. Epítetos, que lamentablemente , luego de más de cien años, siguen siendo aplicables en Chile.

 

2)     Y, ¿entonces qué es la educación?

 

La propuesta de Giner es de un sorprendente humanismo. No hay en ella nada de mecánico, ni competitivo, ni apresurado. La verdadera educación surge en una conversación – que es un versar sobre con otro, o sea un diálogo, entre personas, profundo, ciertamente íntimo y honesto. Al que por cierto no se puede planificar en detalle, sino que es el logro de ámbitos, contextos y encuentros.

 

      Un gran texto suyo lo dice mejor: “la educación es por necesidad

una acción íntima, sólo asequible a favor de una comunicación profunda, familiar y constante. La confianza en el maestro, la medida libre del tiempo y la manera de llenarlo reemplazarán entonces  a la ignorante, suspicaz y depresiva reglamentación burocrática; la conversación animada y discreta, a los interrogatorios solemnes y a esos discursos que deben reservarse para las conferencias dirigidas a un público heterogéneo, numeroso y anónimo; la investigación personal en común, a las exposiciones dogmáticas; la espontaneidad, tan fecunda, a la aridez académica; la palabra viva al libro de texto, la dirección individual de cada alumno, al régimen abstracto de la masa, cuyo atomismo es tan desafortunado en esta esfera como en la Medicina, la política o las cárceles”.[23]  ¿Alguien puede dudar que Gabriela Mistral no habría hecho suyo este pronunciamiento? En efecto en su prosa encontramos expresiones del mismo tenor, ór ejemplo su preferencia por la palabra viva, entre muchas otras.

 

3)     ¿Cuál debe ser, por lo tanto, el buen método?

 

Para Giner, no hay otro camino que el de una relación humana, íntima y cercana entre el maestro y el discípulo, fundada en la idea de una común dignidad y de la orientación hacia un mismo Bien Común. (IE, pag 12). La idea de la cercanía – intimidad, es central: la Institución Libre de Enseñanza no desdeña una sola ocasión de intimar con sus alumnos, cuya custodia jamás fía a manos mercenarias, aun para los más subalternos pormenores, contra el uso reinante en toda Europa.”  (EEI pag. 41)

 

            Pero, es también la época en que la Psicología está haciendo valer sus prerrogativas y Giner no se quedará ajeno: el método que valorará será el Método Intuitivo: que sustituye la realidad a la abstracción, la luz que el objeto nos presta a la que nos viene de la palabra del maestro, su eco ya descolorido, aún la más viva, pintoresca y brillante. (Ibidem. 24). Valora este método, aún en el plano de realidades no sensibles – las grandes ideas – ya que exige al discípulo que piense y reflexione por sí, que investigue, que arguya, que cuestione, que intente, que dude, que despliegue las alas del espíritu, y se rinda a la conciencia de su personalidad racional. (Ibidem. 25)

 

            El uso de este método liberará a la pedagogía del esfuerzo por reducirla a la memorización de datos y fórmulas. En este sentido, Giner, tiene fuertes palabras contra el esfuerzo de estampación. Esa cuasi incrustación en el entendimiento de cosas pasivamente …es perfectamente compatible con la más grosera incultura del espíritu.(EE. 90).

 

            Una pedagogía activa – Giner, ya ha leído a Dewey y está a tono con las ideas de lo que más adelante se llamará la Escuela Nueva.  Su Institución Libre de Enseñanza, tendrá una aulas que se parecerán más a talleres que a salas de conferencia. En efecto , citando a Marie Pape-Carpentier, (Sorbonne, 1867), sintetiza el ambiente de la clase ideal : “entonces la cátedra es un taller, y el maestro, un guía en el trabajo; los discípulos, una familia; el vínculo exterior se convierte en ético e interno; la pequeña sociedad y la grande respiran el mismo ambiente: la vida circula por todas partes, y la enseñanza gana en fecundidad, en solidez, en atractivo, lo que pierde en pompa y en gallarda libreas.”(EEI.pag 27) Notable programa, anunciado por Giner en el inicio del año escolar de 1880, que todavía hoy parece completamente apropiado. Gabriela Mistral, lo habría firmado, palabra por palabra.

 

4)     Perfil del maestro. ¡Dadme el maestro!

 

Es posible cambiar la infraestructura, los programas, etc, pero nada se logra sin maestros imbuidos en este espíritu. Giner no duda en decirlo : Dadme el maestro, y os abandono la organización, el local, los medios materiales, cuantos factores en suma, contribuyen a auxiliar su función. El se dará el arte para suplir la insuficiencia o los vicios de cada uno de ellos.” (Ibidem. 38)

 

            Gabriela lo sabía y lo plasmó en una expresión que lo dice todo: la pedagogía es una vocación vertical y no un asunto de cargos y sueldos. Supone una metanoia, un cambio de alma y de valores, raro y escaso. Los terribles calificativos a los profesores mercenarios son justamente la contrafigura de las exigencias ginerianas.

 

            En Giner el “perfil” del profesor es exigente :capaz de despertar en sus almas un sentido profundo, enérgicamente varonil, moral, delicado, piadoso; un amor a todas las grandes cosas , a la religión, a la naturaleza, al bien, al arte; una conciencia transparente de su fin, nutrida por una vocación arraigada; gustos nobles, dignidad de maneras, hábito del mundo, sencillez, tacto, y, en fin. Ese espíritu educador que remueve, como la fe, los montes, y que lleva en sus senos, quizá cual ningún otro, el porvenir del individuo y de la patria”. (EEI. 39-40) ¿Cuántos de los nuestros pasarían la primera entrevista? Pocos, sin duda, pero Gabriela sin decir una palabra habría asentido desde adentro.

 

5)     Lo Religioso y lo Bello.

 

Ambos ordenes se hallan en el trasfondo de toda la pedagogía de la ILE y tienen un lugar de preferencia en los escritos de Giner de los Ríos. Hombre profundamente religioso y cristiano de fondo, hizo profesión de ella sin temor y con claridad. “Extiende la religión entonces por doquiera la santidad de la virtud, la paz, la tolerancia, la concordia, el solidario amor entre los hombres, hijos de un mismo Padre, que cada cual invoca en su distinta lengua; despierta la conciencia de la unidad radical de las cosas y presta a todas, aún las más humildes, un valor trascendental y supremo y una como participación en lo infinito” (Ibidem.pag 20) He aquí una vivencia religiosa con cierto sabor deista, con la que Gabriela habría comulgado en ciertos momentos de su vida y que de todos modos la acompañó siempre. No en vano admiró a Tagore y a Gibrán.

 

            Pero hay más, la enorme desproporción entre la tarea educadora y los logros, hace que Giner confíe el éxito de la tarea al Supremo Principio de las cosas. Por su parte debe consagrase a cumplirlos concienzudamente – los altos fines de la misma – y fiar a Dios el logro de su obra.

 

            Si de este plano pasamos al de la belleza, encontramos igual preferencia: “El arte de lo bello depura el sentimiento, ordena y disciplina la fantasía, remueve las entrañas y la faz de la Naturaleza, nos abre el inagotable venero de goces sanos, íntimos, varoniles, y desenvuelve en nosotros un sentido ideal, que sabe hallar mundos y regueros de luz, aún allí donde el vulgo tropieza entre tinieblas” (Ibidem. 20)

 

            La belleza junto al de la Gracia son algunos de los temas mistralianos que la hacen única en Chile y la vinculan a un pequeño grupo de intelectuales que han sabido hermanar la virtud, la belleza y la paideia. El tema de la clase hermosa, es netamente mistraliano y lleva el arte pedagógico a una altura en la que nuestros “curriculistas” sufren taquicardia, ahogos y pierden pie.

 

            En ambas dimensiones, pues, los ecos en Gabriela Mistral son manifiestos. La entera obra de Lucila Godoy está transida por la presencia de Dios. A veces fundida en la naturaleza, a veces presente en las nieblas de la teosofía, y casi siempre revelándose en el rostro de Jesús de Nazaret, cuyo hábito franciscano vistió. Los salmos de la Biblia familiar, las huellas cristianas de una Europa todavía cristiana la acompañaran hasta el fin.

 

6)     Varia.

 

La lectura de Giner de los Ríos, ha sido como un Camino Jacobeo cada vez más alucinante. A cada paso hemos sentido la cercanía con Gabriela Mistral, pero hemos cuidado de caer en la tentación de un paralelismo fácil. En efecto, en la obra mistraliana que ha llegado a nuestras manos no tenemos testimonios explícitos de un deuda intelectual que los vincule. Tal vez si algún día conocemos TODOS sus manuscritos, en particular esos que allá tan lejos tiene como celosa posesión su última acompañante, podamos ratificar plenamente nuestra intuición.

 

            Y, sin embargo, todavía conviene subrayar otras cercanías. Son dos personas que viven la experiencia del destierro en su propia patria. Lucila en Punta Arenas y luego en un mundo ancho y ajeno [24]; Giner en Cádiz. Y, al mismo tiempo tan diferentes : Giner capaz de levantar de la nada una Institución Libre de Enseñanza, Lucila incapaz de administrar su propia casa. Giner opuesto a la presencia de la religión dogmática en la escuela, ni siquiera en las privadas, Lucila, partidaria de las escuelas con rostro religioso propio.

 

            Pequeñas diferencias, frente a muchas otras coincidencias. Giner, liberal de alma, Lucila, libertaria – rebelde magnífica -, ambos libres frente al Estado. Para Giner, el Estado :señor de poder tan limitado en realidad, tan omnimodo y absoluto en apariencia (Ibidem. 22). Libres también frente a las formas seculares de la Iglesia, pero , en el caso de Gabriela, pobre y libre como el Poverello y reconocedora de la santidad de Alberto Hurtado s.j.[25]

 

            En España es la hora de Giner de los Ríos, después de mucha oscuridad. En Chile , la hora de Gabriela Mistral no llega aún, a pesar de los bombos y platillos, que huelen a flatus vocis. Pero, llegará.

 

            Numerosas tesis y estudios sobre Giner están disponibles en la Web. Hoy se levanta como uno de los precursores – a la altura de John Dewey – de la Escuela Nueva, esa Escuela Nueva que Gabriela conoció y admiró. En efecto, conoció experiencias que harían cambiar la seca pedagogía de entonces. Y, no nos referimos únicamente a su transito mexicano (1922-1923), sino a las visitas que hizo a Ovide Decroly en Bélgica y a los escritos que dedicó a esa notable renovación, que ella misma entendió era una conversión del alma. Es verdad todo aquello, pero lo que hemos analizado de los escritos de Giner, va más profundo y se hace uno con el hondón de su propia alma.

 

            EN SINTESIS, hemos procurado situar a nuestra insigne compatriota, en un contexto diferente en el que lo que brillan no son sus poemas, sino su prosa, y en particular aquella en que el tema es la educación. La pregunta era, ¿cuál es el humus desde el cual nace esta rara planta? Hemos explorado una pista : el conocimiento que ella pudo tener de la Institución Libre de Enseñanza y de las obras de Giner de los Ríos. Una pista seductora y posible. Solo posible, no hay suficientes elementos de juicio para afirmarla con total fuerza y conclusión. Tal vez otros puedan hacerlo. Hemos desbrozado un camino y hemos encontrado muchos vestigios que conducen a ella.

 

            Llevar a Lucila Godoy desde el sitial que tiene en las plazas y edificios de nuestras ciudades a un recinto más íntimo y privado – el que a ella pudiera gustarle – en torno a su oficio de maestra y a sus escritos, es una parte de nuestra pequeña contribución. La otra es vincularla con un gran movimiento pedagógico de la vieja y noble herencia hispánica, contexto vivo de sus más profundas intuiciones de maestra.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Giner de los Ríos, Francisco. Obras Completas. Madrid 1922, Tomo VII, Estudios sobre la Educación.

 

López-Morillas, Juan , El krausismo español.FCE, México1980.

 

Pereyra-García, Miguel. El principio de la actividad en John Dewey y en la Institución Libre de Enseñanza. Revista Española de Pedagogía, 1979, (144), 79-94.

 

Valenzuela F. Alvaro. La vocación vertical. El pensamiento de Gabriela Mistral sobre su oficio pedagógico. Ed. Universidad Católica de Valparaíso, 1992, 173 pags.

 

                                               La gracia en la pedagogía de Gabriela Mistral. En Revista Perspectiva Educacional, PUCV, Chile, N° 42, 2° Sem 2003, pags. 117-131.

 


 

ALVARO M VALENZUELA F.

Es Doctor en Filosofía y Ms Ed.

Puede contactarse vía e- mail :  avalenzu@ucv.cl

O en su sitio Web: alvarovalenzuela.cl

 

 


 


[1] Ver Álvaro M. Valenzuela, La vocación vertical. El pensamiento de Gabriela Mistral sobre su oficio pedagógico. Ediciones Universitarias de la UCV, Valparaíso, 1992, 173 pags.

[2] Libros escolares complementarios. Paris Mayo, 1928. En Gabriela Mistral, Magisterio y Niño, Compilación de Roque E. Scarpa. Ed. Andrés Bello, Santiago, 1979. Pag. 116

[3]  Gabriela Mistral publico en el Boletín de la ILE, los siguientes trabajos : a) Tomo L, 1926, La Escuela de Servicio Social; b) Tomo L II, 1928, El Dr. Decroly, reformador de la escuela belga; La Escuela Obrera Superior de Bélgica; y Libros escolares complementarios; c) Tomo LII, 1929, Los derechos de los Niños.

[4] Lamentablemente las cartas enviadas por Gabriela Mistral a Joan Bardina, han desaparecido. Su hija Marta informó a Jorge Villagrán que las había prestado y que luego nunca más regresaron.

[5] Ver en la Web, www.estudiosbardina.org, de Jorge Villagran G., en particular su estudio de la Semana Internacional, revista creada por Joan Bardina.

[6]  La obra de Joan Bardina ha sido objeto de estudio por parte de académicos chilenos, entre los que se destaca el profesor Jorge Villagrán Garnham, amigo y colega del autor de estas líneas. Consultar su página en la Web: www.estudiosbardina.org. Junto a él, es neceario mencionar al Dr. Juan Carlos Campbell Esquivel, con importantes contribuciones.

[7]  Gilda Péndola de Mezzano, quien acompañara a Gabriela Mistral entre los años 1950 a comienzos de 1955 – y finalmente, en su viaje a Cuba, ha ratificado lo dicho: Gabriela no tomaba notas, ni hacía fichas. Escribía y corregía una y otra vez sus manuscritos, tachando y escribiendo encima de su propio texto. Conversación con Gilda Péndola, Viña del Mar, 30 de Agosto 2006. (Archivo del autor). Otro testimonio del modo como escribía Gabriela es el suyo propio: Cómo escribo. Antología Mayor Tomo II, pags. 553-554.

 

[8] Prueba al canto: Matilde Ladrón de Guevara escribe una obra cuyo título es Gabriela Mistral. Rebelde magnífica. (1957)

[9] La ILE o Institución libre de Enseñanza fue un famoso intento pedagógico que se realizó en España, inspirado en la filosofía de Karl Christian Friedrich Krause o (Krausismo) que tuvo una repercusión excepcional en la vida intelectual de la nación, en la que desempeñó una labor fundamental de renovación. Fue creada en 1876 por un grupo de catedráticos (Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón, entre otros) separados de la Universidad Central de Madrid por defender la libertad de cátedra y negarse a ajustar sus enseñanzas a cualquier dogma oficial en materia religiosa, política o moral. (Wikipedia)

 

[10] Nuestra principal fuente será El krausismo español, de Juan López-Morillas. Fondo de Cultura Económica, México, 1980.

[11] Sanz del Río, Discurso, citado por Lopez-Morillas, ibidem, pag. 18.

[12]  La principal obra de Sanz del Río es Ideal de la Humanidad para la vida (1890), obra que traduce y adapta al castellano Urbild der Menschheit (1811) de Krause. Citas de la 2° ed. en Madrid, 1871.

[13]  Sanz del Río, Ideal de la Humanidad para la vida, pag. 33.

[14]  La noción de ciencia, es la alemana y traduce a Wissenschaft .Esta noción incluye como parte de la ciencia, a la teología, la filosofía, la literatura, la historia, la medicina, y por cierto, pero no en primer lugar, a las Ciencias Naturales.

[15] Ib. Pag. 125. Lopez-Morillas cita al pie a Sanz del Río :La vida artística es en todo el sentido de la vida humana, original, alimentada por la concepción interior del espíritu”. Del Ideal de Humanidad para la Vida, pag. 64.

[16]  Sanz del Río, op, cit,. Pag. 55.

[17] Ascárate, citado por López-Morillas, pag. 159.

[18] Uno de los mayores elogios recibidos por Giner de los Ríos proviene de la pluma de Miguel de Unamuno: “Aunque no hubiera dejado escrito nada, como no lo dejó Sócrates, su obra viviría entera”. Citado por Juan López-Morillas, en Francisco Giner de los Ríos.  Ed. Alianza, Madrid,1973. pag. 7.

[19]  Las referencias a la obra de Francisco Giner de los Ríos, corresponden a tres de sus trabajos, ambos publicados en las Obras Completas (1922) en el Tomo VII, El Espíritu de la Educación en la ILE (1881), cuya sigla será EEI y Enseñanza y Educación, (1881), cuya sigla será EE. Finalmente, Instrucción y Educación, 1879; sigla IE.

[20] Hemos tenido acceso a sus obras en la Biblioteca del Congreso Nacional ,en Santiago de Chile.

[21] EE, pags. 80-81.

[22] EEI, El espíritu de la educación en la Institución Libre de Enseñanza. Disc. 1880-81, pag.52.

[23] ESE, (1881)  pag. 94.

[24]  El Mundo es ancho y ajeno, es el título de la principal novela de Ciro Alegría, escritor peruano gran amigo de Gabriela Mistral. Cf. Ciro Alegría.Gabriela Mistral Intima. Ed. Dora Varona, Ed. Antártica, 1989.

[25]  El 7 de Diciembre de 1954, el Mercurio publica un artículo suyo sobre el Hogar de Cristo. Será la penúltima prosa que conozcamos de ella. Ver la recopilación de Floridor Pérez: 50 prosas de Gabriela Mistral en El Mercurio, 1921-1956. Me5rcurio-Aguilar, (2005)